lunes, 9 de octubre de 2017

Gordibuena






Seguí contemplando la nada apoyando la cabeza en marco del vidrio de la ventana. Venia de dar una clase en un curso que dictaba en la facultad de filosofía y letras sobre la calle púan. El bondi corcoveaba cada tanta meta frenada y frenada, creí que mi nuca con tantas cabezadas se quebraría pero afortunadamente resistió. El sueño me venció poco después de cruzar un par de esquinas, después de mirar sin ver con los ojos ciegos bien abiertos.

Estaba sentado en el asiento de dos completamente babeado cuando un colegial levantándose para tocar timbre y bajarse me pateo la rodilla eran aproximadamente las 18 hs y anochecía. Lo putie en el pensamiento, sentí una mirada pesada, una gordita me observaba fijamente mientras acercaba su tarjeta sube a la máquina expendedora de boletos. Sin bajar la mirada y con cierta sonrisita psicópata fue cruzando el pasillo del bondi y arrimándose hasta el último asiento en el cual me encontraba. La gordi-buena se sentó al lado mío. Tenía una remara negra de flema. Me seque la baba con la manga del saco y me comprimí contra la ventana. Volví a putear para mis adentros – habiendo tantos asientos vacios la puta que lo pario –

Afortunadamente faltaba poco para llegar a mi casa. Al girar mi rostro hacia el lado contrario a la ventana comprobé lo que presentía, ella seguía mirándome y sonriendo como si hubiera encontrado el boleto dorado que le habilite el pasaje a la fabrica de willy whonka y así poder disfrutar de todo el chocolate del mundo.
Puse cara de disgusto

-        -  Hola – dijo ella sonriendo estúpidamente
-       -   …   - yo no conteste
-        - Te acordas de mí? Dijo abriendo y cerrando los parpados picaronamente
-        -  Debería? Pregunte.

Ese fue un grave error debería no haber dicho nada y hacerme el dormido. En ese instante la vi acomodarse en el asiento, pasando las manos por sus piernas quitando las arrugas de la babucha y dispuesta a darme una larga charla explicándome de donde me conocía, entonces procedí a ser descortés para sacármela rápidamente de encima.
-          
-     -Si me acuerdo, vos sos la gorda incogible que se sentaba en el fondo del colegio, no cambiaste mucho. Ella esbozó una risita pero para mi disgusto no se ofendió
-         - No esa no soy jijiji
-         -Como no! Yo me acuerdo, si vos salías corriendo ni bien sonaba el recreo y te saqueabas el quiosquito, glotona. Todo el resto del colegio se quedaba sin golosinas después de vos.
-        -  Jijiji no! Si en el colegio era un palito yo! Dijo sin ofenderse, sonriendo y jugando con la intriga de desvelar el misterio.

La empuje librándome de sus garras toque timbre  y me baje, casi diría que corriendo. En su mirada se escondía algo diabólico como si quisiera comerme o cogerme, cualquiera de las dos opciones me pareció un poco insultante.
Casi llegando a la esquina de mi casa sentí un repique de pies inquietos a mis espaldas. Ella me había seguido. Pensé correr pero tampoco era para tanto.
-          Te conocí en la librería Orozco en Gerli, diste un recital de poesía, estabas completamente borracho. No paraste de mirarme las piernas ni un minuto.
Poniendo las llaves en la puerta le dije:

-          -Bueno pasa, no puedo negarme me debo a mis fans – dije pellizcándole el trasero

Subiendo la escalera pregunto

-        -Hay que me vas a hacer? Jijiji
-        -Te voy a hacer lo que nunca te hicieron
-        - Mira que no vas a ser el primero jijiji
-        - No eso ya se, otra cosa
-        -Hay no seas malo, tratame bien jijiji
-        -  Es como cagar pero para adentro – dije y cerré la puerta.