lunes, 2 de mayo de 2016

La importancia de tener una buena poronga






Salía de trabajar a las 21 horas
después de 14 horas de trabajo
caminaba hasta la parada
siempre esperanzado
que contestaras mi mensaje
fumaba mientras esperaba
el 85 que siempre tarda en Av la Plata
y siempre contestabas
nos veíamos
todos los sábados
Nos juntábamos en mi departamento
que en ese entonces
era poco menos que un aguantadero
y comíamos unas pizzas
o tomábamos unas cervezas
no sé cuánto tiempo abra sido
¿4 meses? ¿5 meses?
Llegábamos siempre tan cansados
nos recortábamos en la cama abrazados
y nos dormíamos hasta las 4 am
después te ibas a tu casa
aunque los dos nos levantábamos a las 6 am
para salir a trabajar nuevamente
hacíamos el amor
y siempre te dejabas la tanga puesta
solo te la bajabas o la corrías un poco
me mentías y decías que te excitaba así,
creo que tenías miedo
de que algún malandra
escapando de la policía se meta en nuestro zafa-rancho
pienso te la dejabas puesta por si tenías que huir.
A veces ni cogíamos
nos hacíamos las pajas
o ni eso vos me hacías la paja
y yo me dormía mientras te masturbaba
y a veces ni nos desvestíamos
solo nos abrazábamos un rato
mirándonos a los ojos en lo oscuro
hasta quedarnos dormidos
te levantabas siempre de mal humor
y varias veces después de sonar la alarma
yo te rogaba que te quedaras
pero no
largabas  siempre el discurso
 de la imposibilidad de nuestro amor.
Un sábado ya no contestaste los mensajes
dijiste que salías con alguien
que querías hacer tener algo serio
que no insista
que te deje en paz
Me resigne con el poco orgullo que tuve
hasta te desee ser feliz
aunque me moría por dentro,
tiempo después me llamaste
porque me extrañaste
querías volver
Nunca sufrí tanto
como cuando estuviste lejos
esa herida nunca cerro.