lunes, 8 de febrero de 2016

Gratis






Una mujer despampanante pasa revoleando sus potentosos senos, no está muy buena (pero no importa) el escote le queda bien. La miro, medio con disimulo. Ella me mira, le gusta ser mirada, me lo hace notar guiñándome un ojo.

Otra noche virgen en nuestras vidas, Ningún encuentro posible. Nacemos solos, morimos solos cagamos, pensamos y nos pajeamos en soledad. Vamos de la soledad de nuestra habitación, al cuarto donde trabajamos 8, 10 o 12 horas diarias, para meternos en otro cuarto (un auto, un colectivo) e ir a otros infinitos cuartos. La vida parece un continuo laberinto de habitaciones, a veces los límites del techo parecen el cielo y nos creemos en libertad. A vece un “otro” nos mira o nos oye y creemos que nos entiende, nos sentimos comprendidos, en compañía. No importa, si la verdad no existe todo está permitido.

Hay alguien que busca ser mirada (se maquilla, se opera y pone unos lujuriosos implantes mamarios) y yo que no busco nada, ni a nadie, caigo preso de su trampa. El deseo de poseerla se empodera de mi, entonces me acerco…dos seres deseantes y de conciencia libre se encuentran. Un encuentro sucede, hay algo ahí (entre el infinito de posibilidades) que puede ser maravilloso

Pero

¿Qué pasa si quiere cobrarme para verle las tetas?   Yo no ando por la calle buscando tetas para ver, y tampoco es que esas tetas sean  las mejores del mundo.

El arte son dos Tetas hermosas, a pocos les ha sido dado el don de la creación, de la sensibilidad y de la belleza.
 Quien pone una barrera entre el público y su arte  cava su propio abismo.


Por eso Remy Le Blanc no lucra. 
No creo ser  tan bueno como para cobrarles.

Disfruten