lunes, 18 de mayo de 2015

EL SORDO

El sordo iba, sonriendo.
atento a las miradas,
leyendo los labios
observando los gestos.
caminaba derecho, triunfal.
Nada nunca fue fácil para él,
ni para nadie.

Su hijo creció rápido
amaba a sus padres
pero nunca comprendió su lenguaje
sus silencios
Se recibió pronto y se fue a España
Jamás volvió.
El sordo Enviudó joven
y se la pasó en bailes de centros de jubilados,
en bibliotecas y centros culturales
hasta el día de su muerte
leyendo día y noche
le pregunté si alguna vez encontró alguna respuesta
me dijo que solo halló más interrogantes

Murió un frío invierno.
Una noche entre copas me dijo
quizás como confesión
"De mi vida no me arrepiento
absolutamente de nada,
esta es la vida que soñé para mí
la única posible
fui todo lo que quise ser
Nunca sentí que no poder oír
fuera una discapacidad.
Construí mi casa
Emplumé mis pájaros
Lo único que Lamento
es que Nunca pude oír,
el susurro del viento
entre las ramas de los árboles”