viernes, 28 de junio de 2013

La petera solidaria



ADVERTENCIA!
Debido a el contenido del siguiente texto, No se recomienda a nadie haga uso de su lectura.
Huya! haga su propia vida! Realice sus sueños, ocúpese de sus asuntos!
El siguiente texto fue tildado de pornográfico, sadismo y degradante para la mujer, que infringe la moral cristiana.
Si quieres leer asegúrate de estar emocionalmente preparado/a, de lo contrario cierre el computador, apáguelo, y rece unos padrenuestros seguidos de 10 aves María.
De lo contrario no me hago cargo de traumas emocionales y no quiero comentarios "indignados".
Si quieres leer, a pesar de todo esto adelante...


Nota del autor: El siguiente texto ha sido censurado y reactivado. Para esta ocasión ha sido modificado en la advertencia, re-escrito y extendido. Sin embargo no dista mucho del original.



                                  La petera solidaria


No sé si fue así, Al menos así es como lo recuerdo yo.

I

La conocí cuando estaba en sexto o séptimo grado en la primaria, Nunca supe de donde vino, no era del barrio. Simplemente un día como cualquiera, un día como hoy (así medio nublado), apareció.
De purrete dábamos vueltas en bicicleta incesantemente con un ex-amigo llamado José (tampoco teníamos mucho para hacer) Como les contaba dábamos vueltas y junábamos en busca de historias e aventuras.
Un día descubrimos la casa donde paraba ella con su familia. Era una casa humilde. Una casilla, Bah. Rejas verdes, una bici destartalada atada a un poste. Un reno 12 hecho pelota estacionado en la vereda. Por la noche la luna parecía posarse en el techo del rancho.
No estaba dotada de gran belleza, tenía unos ojazos verdes eso si debo reconocerlo y estaba bien desarrollada. Un culo firme (pero claro a los 15 años todas tienen un culo firme) No era gran mérito.
En fin estaba buena y era bien zorra, de eso nos dimos cuenta al poco tiempo.
Se paseaba siempre con el mismo jean gastado, se le colaba bien en el culo. Me acuerdo se le notaba la tanga y para ese entonces 1998 las tangas no estaban muy de moda.
Por las tardes se la veía de la mano del Felipe. El Felipe era un pibe bastante rudo, un día me trepe a un árbol para que no me cague a trompadas, no me acuerdo porque. En el colegio a la mañana andaba de la mano con el Seba... ese era un gil, pero era más grande que nosotros

La madre trabajaba de enfermera o algo así. Lo recuerdo porque expedía certificados de actitud física en una salita del barrio allá cruzando las vías del tren. Esos certificados eran necesarios para hacer gimnasia en el colegio. Todos o casi todos nos lo hicimos ahí. La madre de Tania te hacia el electrocardiograma, tenía unas tetas bien grandotas. A mí me pesco mirándoselas y se sonrió. Por suerte no se dio cuenta, de que me había empingado, o si se dio cuenta y por eso sonrio.
La directora nos prohibió luego ir a esa salita y nos mandó a hacer todos los certificados nuevamente. La salita era trucha, dijo. Tania defendió a su madre diciendo que eran verdaderos, solo que no tenían habilitación municipal. Nunca supimos la verdadera historia. Tampoco nos importó.
Fui a una clínica a hacerme el apto médico y no había allí tetas grandes que mirar. Soñé con esas tetas un año seguido.
Recuerdo una noche fría de junio, Alguien que ya no recuerdo festejaba su cumpleaños de quince. Ahh si ya me acuerdo... la gorda Antonella. También me acuerdo porque me olvida de ella, pobre gorda. Todos la ignorábamos. Después se puso buena la gorda, fue a Slim. Siempre tuvo plata (la gorda) flor de alfajores se morfaba en los recreos... y yo y el negro Jose no teníamos ni para unos zapatos. Toda la primaria con el mismo zapato sucio anduvo el negro, pa colmo lo había heredado del viejo. En fin, el padre de antonella tenía una fábrica de gaseosas o algo así. En el 2000 cuando se fue al carajo el país la fábrica cerro y la gorda se la vio fulera.
Vuelvo a la fiesta: se armó quilombo esa noche en la puerta, por que unos pibes (el Felipe, el seba y unos cuantos mas) que eran más grandes querían entrar con escabio. Y como éramos todos guachos no querían los viejos que nos empedemos. Igual yo me tome una petaca de whisky que le chorie a mi abuelo, estuve re puesto toda la noche. El viejo de la gorda se fue a la puerta saco la escopeta y se puso a Gritar - Fuera de aquí delincuentes, borrachos, negros de mierda! General Perón del orto, con Videla esto no pasaba! . (Parece que era bastante nazi el padre de la gorda)

Esa noche nunca la olvidare, por dos cosas.

Primero porque el Felipe y Seba que andaban culo y calzón se enteraron que lo dos andaban con la Tania y se trenzaron a los golpes nunca más volvieron a ser amigos desde ese día. Cada uno armo su banda de malandrines y dos por tres se peleaban. Eso estuvo bueno porque la Tania se quedó sin noviecito y andaba como loca buscando "amor"

Segundo porque bue...
Estábamos bailando los chacales, que estaban de moda y vino Marquitos corriendo con una sonrisa de oreja a oreja. Un caso especial este Marquitos, El día que lo conocí pensé que era un pelotudo. Años más tarde el me confeso que la primera vez que me vio pensó, también que yo era un pelotudo. Fue algo instantáneo, nos caímos bien desde el primer momento, en fin.

Marcos Vino corriendo con una sonrisa grande de oreja a oreja y nos dijo:
-la trance, chicos la trance y me toco la pija
-Boludo! hace diez minutos me tiro la goma - le conteste yo.
La chupaba bien , de arriba a abajo. Sin manos, jugaba con las pelotas. Se notaba que tenía experiencia. Por eso la querrían tanto el Felipe y la seba. Eso sí tenías que acabar apuntando para otro lado. A mí no me importo, me hice el gil y se la derrame toda en la cara. Me acuerdo que quedo en el baño con el líquido elemento, blanco y espeso colgando de los labios y yo me cagaba de risa. Alcánzame algo para limpiarme dijo, y yo me fui a la mismísima mierda.

Así fue, así era ella. Petera solidaria. No discriminaba a nadie. Solo pedía que la traten bien. Me repugnaba que sea como un animal en celo. Pero en fin quien era yo para juzgarla. Preferible utilizarla y descartarla.
Ella no buscaba amor, ella buscaba divertirse. Y eso era raro... raro porque tenía quince años ¿ o es que esta chica nunca tuvo sueños? ¿O se los rompieron muy temprano?

Con nosotros no cogía, Cogía con los de más edad eso sí. Y a nosotros no se nos ocurría birlarles la mina a los chicos mayores del barrio. No queríamos que nos recontra caguen a trompadas.


II

Un día tan misteriosamente como apareció, desapareció. Fue cuando terminamos la secundaria, Ella se cambió de turno a la tarde, pero igual la veíamos. Hacia petes en el baño durante el recreo. Andaba de novia con uno de la villa. Quedo embarazada y abandono la escuela.
Con mi amigo el negro José (ese con el cual andábamos en bicicleta) Nos pusimos a sacarles información a los vecinos. Queríamos encontrarla, queríamos nuestro pete semanal. Interrogamos al diariero, al maricón del peluquero, al que iba casa por casa levantando quiniela clandestina. Nadie nos dijo nada. Todos se hacían los boludos. Algo nos escondían.

Años después supe la verdad, Una tarde volviendo de la facultad, con los libros bajo el brazo me cruce al Felipe en la estación de tren. El Felipe me saludo como siempre:
- cómo anda el arquitecto, todo bien? no te sobra una moneda?
El Felipe tenía mi edad, pero había caído en desgracia. Él era adoptado y como siempre (desde chico) se la pasaba armando quilombo, los padres lo echaron de la casa. Felipe se dedicaba al alcohol desde entonces , no se drogaba porque no le alcanzaba. El me conto la verdadera historia de porque no vimos a Tania más.

El padre de Tania vendía droga (el sabia porque le compraba) y lo metieron preso. Cuando vino al barrio por primera vez era porque lo habían largado y como no tenía donde ir cayo en el barrio, a vivir en la casilla del tío.
Pero el padre volvió a las andadas y lo volvieron a encerrar. Usaba el Renault 12 para salir a repartir merca por los colegios y lo atraparon. Es curioso que el policía que lo encerró fuera Seba que se había hecho poli.
Seba fue un poli bastante hijo de puta, Los delincuentes y la buena gente , todos le tenían miedo. Era muy abusivo, le encantaba hacerse el malo por ahí con su gorra y su pistola. Con tales características llego muy rápido a ser el comisario del pueblo. Felipe odiaba al comisario , dos por tres le daban una golpiza y lo dejaban agonizando en la zanja de la plaza.
Felipe me contó que Tania se mudó a ciudadela con su madre y sus dos hermanos más chicos. Tania se dedicaba a limpiar casas por hora.
Le pregunte si se acordaba del pibe ese de la villa y del embarazo. El no sabía nada.

Algunos decían que ella venia al barrio cada tanto. Se la veía entrar y salir de la comisaria.

Por esos años me pelee con mi amigo el de la bicicleta porque habíamos comprado una camioneta entre los dos, una Fiat 1500 y el boludo de mierda el choco. Todavía la estábamos pagando. El gil del negro la choco y se hacia el sota, no quería pagar lo que le debíamos al dueño. -Devolvérsela así, chocada hecha mierda y que chupe pija- Decía. Lo cague a trompadas al negro José y me quede la camioneta. Eso sí me tuve que hacer cargo de la deuda.

Un día dando vueltas con la 1500 pase por lo de su tío y el cruce, estaba un poco más gorda. Ahora tenía 20 años.
La chifle y ella se arrimó a la camioneta. Fuimos a dar una vuelta. Obviamente yo quería que me haga un pete.
No quiso dar la vuelta , tenía miedo que nos viera un poli , Seba es muy celoso- me conto. Cada tanto Tania venia al barrio a hacerle una "visita higiénica" al comisario y gracias a ello su padre recibía trato preferencial en la cárcel.

Fue muy gentil y yo también. Recordamos los amigos en común. Le pregunte porque abandono el colegio, me dijo que la cosa no resulto con el villero ese y tuvo que abortar. Por vergüenza no fue más al colegio (íbamos a una secundaria religiosa, la única secundaria del barrio) Luego sucedió lo de su padre, por eso se mudó.

Quise invitarla a tomar un trago pero no me anime. Me dijo que su madre estaba enferma. Y que aparte de cargar con su propio hijo (Rubencito), tenía que trabajar para mantener a sus hermanos menores.
Me dijo que estaba juntada con su marido que trabaja en una fábrica 12 hs al día. También me conto que estaba harta de él, que la golpeaba. Seguía junto al por Rubencito, su hijo de dos años.

Felipe el pibe piola, el malo del barrio el que me atormentaba en la juventud, el borrachín bardero de mi adolescencia. Murió un 20 de junio de 2005. Dijeron que murió de una enfermedad, que tenía SIDA. Pero la verdad es que lo encontraron cabeza abajo , cubiertos de hierbas secas en un zanjón. Todo ensangrentado , producto de una brutal golpiza.

Todavía recuerdo las tardes en las que me quedaba con el tomando vino en la plaza o en la estación de tren. Brindo por su salud. En el infiero que este, yo voy a ir pronto.

III

Hace unos meses trabajando de cadete en La Victoria, una cafetería (a pocas cuadras de la casa rosada, pleno microcentro) la cruce por la avenida. Yo no la reconocí, estaba más flaca y se operó las tetas. Dos melones enormes. Todavía conserva esos ojazos verdes y se tiño el pelo de pelirroja. Tenía un jean que le apretaba bien la fresa, estaba flaquita. Divina o infernal.
Hablamos muy poco rato, porque yo estaba apurado (el café se enfriaba) me dijo que alquilaba un departamento por San Telmo que me pase un día, me dio su número de teléfono.

La invite a tomar algo y nos vimos en un bar. Me contó de sus cosas y yo de las mías
Me conto que su padre salió de la cárcel pero nunca lo volvió a ver, que por fin se libró del molesto del comisario Sebastián. Aunque aún de vez en cuando la llamaba por teléfono.
También me conto que su madre murió de cáncer al poco tiempo de diagnosticada. Y que sus ahora adolescentes hermanos se hicieron delincuentes.
Le pregunte por su esposo y me dijo que ese que la golpeaba la abandono hace mucho tiempo.

Por mi parte le conté que abandone la carrera de arquitectura, en fin no tenía mucho más para contarle

Seguimos tomando y fumando. Recordando cosas Debatiendo sobre política, música, los sueños perdidos, Las promesas no cumplidas. En el baño del bar arme una línea de cocaína y me la aspire. La invite con un poco y no quiso. Me dijo que ya no tomaba, que la había dejado.
Fuimos a caminar por ahí, nos sentamos en un banco de plaza y cometí una equivocación pregunte por algo que no me importaba: por su hijo.
Ella rompió a llorar. La tercera vez que cayo internada por sobredosis en el hospital Muñiz, Una jueza le saco la tenencia del nene y ahora lo tiene su padre (ese que la golpeaba), Allá en el chaco.
- Hace dos años que no lo veo, mi chiquito. Decía y lloraba

Fue difícil remontar el momento, pero lo hice. Me invito a seguir tomando y fuimos a su departamento, la estábamos pasando bien, bahh bien…  bien no, pero éramos dos almas solitarias que se encontraban. Fui porque no tenía nada más que hacer y siempre me gusto escabiar. Es verdad que ella estaba muy linda. Pero no me seducía. La veía muy enferma, se la notaba cansada. La vida hizo estragos con ella. Estaba venida a menos. Me hacía recordar al Felipe en su última época. Esa misma mirada, esos gestos.

Tania me acariciaba la pierna y me mostraba su escote. Sin embargo siempre hubo algo en ella que me repugno, nunca supe bien que. Le dije que no, que estaba cansado. Que tenía sueño, que tal vez fue una mala idea todo esto.
A ella no le importo, me arranco la ropa y me arrincono contra la pared del baño. Me desabrocho la bragueta, quede con el pijo al aire. La agarro de cuajo y la metió en su boca
Así que, ahí estábamos los dos en la misma situación exactamente igual a la de hace más de 10 años.

Estuvo un rato entretenida en al asunto hasta que se echó a reír
- No me vas a hacer lo mismo que la última vez no?
Yo me reí , la verdad es que podía haberle tirado todos los pibes ahí mismo, en su negra cara no me importaba. Ya me quería ir.
- Ya creciste papito ahora podemos hacer otras cosas además de un oral - Desafió

La arrastre a la cama y la sarandie como un campeón (tenía que demostrarle de que estaba hecho). Agote todos mis recursos. Fueron más de 45 minutos de batalla intensa, pero ella seguía guerreando como si nada, súper caliente.
Ya sin fuerza me recosté y deje que ella haga lo suyo.
Me cabalgo como nunca antes nadie lo había hecho.
Me cabalgo por su historia
Por su padre narco
Por ese que amo y la desvirgo a los 14 y le destrozo el corazón
Por el villero que a los 17 la embarazo y tubo que abortar
Por el comisario que la acosaba
Por su marido golpeador
Por su drogadicción
Por su madre enferma
Por sus hermanos chorros
Por su hijo, que crece sin madre.

Lo hizo por oficio, No me lo dijo pero lo deduje.
Ese departamento era su cuartel, trabaja de prostituta, lo sé.
Su manera de hacerlo. La habitación con las cortinas cerradas, las luces rojas, su técnica de gustativa de poronga, la heladera vacía, su vestimenta, el vino barato, Ningún retrato familiar, Todo eso la delato.
Acabe al poco tiempo y ella también.
Quería rajarme pero no me dejo
-Quédate a dormir- me dijo y me abrazo - sabes que desde chico siempre me gustaste-

No pude negarme, no tuve opción. La abrase y me quede a su lado, cuchareando.
- Pienso que podríamos estar así el resto de nuestras vidas- me dijo.
En cuanto se durmió profundamente (producto del alcohol y las pastillas consumidas) sigilosamente como un ninja, me puse los pantalones y gane la puerta.
Cerré despacio, sin hacer ruido y me fui.

Para nunca más volver.




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Frio Invierno



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